Compare las formas de
apropiación del excedente en el modo de producción asiático
y en el modo de
producción feudal.
El modo de
producción asiático deriva, siguiendo la clasificación de Marx en
las formaciones socio-económicas, de la comunidad oriental. Sus
rasgos característicos son “[…] la propiedad comunal directa
[…]”1
de la tierra, con una forma tributaria de exacción del excedente,
sin división entre ciudad y campo, con gobiernos centralizados y que
funcionan de forma autárquica.
Tomando el caso de
los Incas2
como ejemplo, encontramos como las tierras comunales son expropiadas
y pasan a formar parte del Estado que va a centralizar y redistribuir
la producción, de forma tal que el antiguo derecho al usufructo de
la tierra comunal es modificado por el derecho a la utilización de
las tierras por parte del Estado a cambio de una contraprestación
extra de trabajo. Esta renta de la tierra tiene una doble función de
ser considerada como pago al propietario de la tierra (el Estado) y
como tributo por ser súbdito del soberano. Este nuevo Estado se
inserta dentro de las relaciones de producción preexistentes
corporizando la antigua concepción de la comunidad (como idea
superior al individuo, la “comunidad” en sentido abstracto), como
“[…] una comunidad nueva, superior a su comunidad tradicional y
de la que depende para sobrevivir […]3”.
Para poder controlar
este nuevo proceso de trabajo, el Estado Inca instauro una red
administrativa o aparato burocrático que se extendió a lo largo del
imperio. “Por ejemplo, en cada provincia era nombrado un gobernador
[…] “el que todo lo ve” […] que vigilaba para que las tierras
del Estado y de la Iglesia fuesen trabajadas”4
. Mientras antes las relaciones de parentesco eran las que
garantizaban la reproducción al interior de la unidad familiar en la
comunidad tribal, será este aparato político-religioso quien lo
haga ahora y por lo tanto, quien dominará las nuevas relaciones
sociales de producción.
Por otro lado, el
imperio, “[…] no solamente permitía, sino que exigía el
desarrollo de grandes obras públicas […]” para poder desarrollar
carreteras, ejercito, burocracia, clero, etc., “[…] y esto exigía
la ampliación constan de de los excedentes […]”5
productivos, por lo que el éxito de su reproducción del modo de
producción asiático va a estar limitada por la capacidad tributaria
del Estado.
Siendo estos los
rasgos más importantes del modo de producción asiático, el feudal
comparte el rasgo característico de ser también un Estado
tributario. No obstante, la forma en que se da esta contribución es
muy distinta al del modo de producción anterior. La forma clásica
de feudalismo se da en Europa Occidental y es heredera, siguiendo a
Marx, de la comunidad germánica. En ella, el núcleo básico es “[…]
cada casa, que constituye para sí misma un centro independiente de
producción […]”6,
en donde lo comunal se da como ampliación de la propiedad individual
(el acceso a la tierra se da en forma individual). Ya en el
feudalismo, entendemos porqué entonces el campesinado tiene posesión
de los medios de producción (tierras, arados, herramientas, etc.) y
está en condiciones de organizar el proceso productivo con un grado
de independencia relativo. Muy diferente a lo que habíamos observado
del modo de producción asiático, en donde el Estado era quien
organizaba la producción. Aquí tenemos múltiples productores
atomizados que, luego de la ruptura política del Imperio Romano de
Occidente y con la desaparición del Estado soberano, se encuentran
con señores feudales y sus ejércitos que mediante una coacción
extra-económica, van a apropiarse del excedente. Esta relación
servil que se genera entre campesinos y señores mediante la
extracción de renta se da generalmente en trabajo y cada vez más en
moneda. No hay una diferencia de naturaleza en la renta.
Esta estructura es
herencia también de la comunidad germánica en donde la forma
política eran jefaturas aldeanas, unidas cada tanto para discutir
temas relacionados a la guerra, religión, administración de
justicia, etc. Es la esfera político-militar la que será dominante
en este modo de producción. Esto hace un sistema muy débil y
conlleva a la fragmentación política. Muy diferente al modo de
producción asiático, en donde la capacidad de reproducción del
sistema esta dada desde arriba, por el Estado.
La propiedad feudal
o nobiliaria se materializa por la capacidad de apropiación del
excedente campesino. No se trata entonces de propiedad privada
absoluta, como en el estado Inca, sino que está condicionada por dos
elementos clave: el juramento de fidelidad a las personas que el
señor les ha otorgado el feudo (los miembros de su ejercito o
caballeros) y la herencia de tierras por linajes, que hacia imposible
su capacidad comercial.
“[…] La
explotación feudal, tomó la forma de una apropiación directa del
excedente obtenido con el sistema de pequeñas explotaciones […]”7
y la carga tributaria dada sobre las parcelas o mansos. Por lo tanto,
la administración tributaria así como la dirección de justicia
también era responsabilidad de los señores. “[…] La justicia la
ejerce el “soberano” sobre sus vasallos y el “señor” sobre
los campesinos. La explotación de las prestaciones económicas y el
aparato jurídico-político se hallan, por tanto, muy estrechamente
unidos […]”8.
Estos atributos de soberanía hacían de las tierras feudales
proto-estados. Diferente a este, “[…] el modo de producción Inca
traduce la concentración a escala de sociedad entera, de la
propiedad de la tierra en forma de propiedad colectiva única,
directa o eminente de una comunidad superior […]”9.
Volviendo a las
características heredadas de la comunidad germánica, esta etapa
“[…] surge a través del auge de la manufactura artesanal, en la
que el artesano independiente […] representa ya una forma mucho más
individual sobre los medios de producción […]”10.
En dicho proceso, las ciudades van convirtiéndose en centros
manufactureros, por ejemplo, los artesanos textiles en la zona de
Flandes. De este modo, las ciudades se transforman en ciudades
productoras a diferencia de las correspondientes al modo de
producción asiáticos donde las zonas urbanas son receptoras de la
redistribución equitativa del Estado. Entre las ciudades que se van
desplegando en Europa, sobre todo en la zona del mediterráneo en
Italia o en el norte (Flandes), es posible trazar rutas comerciales
que van a derivar, junto con otros elementos, en un nuevo modelo de
producción, el capitalista.
Bibliografía
utilizada:
Dobb, Maurice,
Estudios sobre el desarrollo del Capitalismo.
Godelier, Maurice,
Economía, Fetichismo y Religión en las Sociedades Primitivas.
Marx, Karl
–Hobsbawm, Eric, Formaciones Económicas Precapitalistas.
Parain, Charles –
Vilar Pierre y otros, El feudalismo.
1
Marx, Karl y Hobsbawm, Eric, Formaciones Económicas
Precapitalistas, México, 1989, pp. 44.
2
Godelier, Maurice, Economía, Fetichismo y Religión en las
Sociedades Primitivas, Madrid, 1985, pp. 99-112
3
Idem, pp. 106
4
Idem, pp. 107
5
Idem, pp. 111
6
Karl Marx – Eric Hobsbawm, Formaciones Económicas
Precapitalistas, México, 1989, pp. 42.
7
Dobb, Maurice, Estudios sobre el desarrollo del Capitalismo –
Apéndice 1, México, 2005, pp. 474.
8
Parain, Charles – Vilar Pierre y otros, El feudalismo, Madrid,
1985, pp. 26.
9
Godelier, Maurice, Economía, Fetichismo y Religión en las
Sociedades Primitivas, Madrid, 1985, pp. 112.
10
Karl Marx – Eric Hobsbawm, Formaciones Económicas
Precapitalistas, México, 1989, pp. 44.