Jorge
Gelman
Rosas
Bajo Fuego. Los Franceses, Lavalle y la Rebelión de los Estancieros
1ra edición, Buenos Aires, Sudamericana 2009. 224 p., 16x23.- (Ensayo)
1ra edición, Buenos Aires, Sudamericana 2009. 224 p., 16x23.- (Ensayo)
Resumen
de la obra
Introducción
La
intención del autor a lo largo del texto es describir y estudiar la
constitución de un “poder simbólico” - entendido como “las
técnicas, las prácticas y las ideologías en acción a los efectos
de producir obediencia”- en manos de Rosas, utilizando como objeto
de análisis la crisis del gobierno durante 1838-1840 que llevó a la
utilización de parte del gobernador de una serie de mecanismos (que
en momentos de relativa paz parecen acallados) que le permite imponer
“exitosamente la autoridad del Estado y la disciplina social”.
(pagina 12).
Los
dos ejes en los que se mueve el análisis son por un lado la coerción
y violencia, tanto física como ideológica en todas las capas
sociales, y por otro la construcción de solidaridades y
clientelismos a lo largo del territorio para la construcción del
orden social.
Como
consecuencia de las coyunturas de conflicto analizadas, se da en
Buenos Aires un efecto de ilusión por parte de los sectores
afectados por la política Rosista, quienes veían mermado el poder
del gobernador y la posibilidad de un cambio en el poder político.
Capitulo
1: De la crisis del orden colonial al primer sistema de Rosas
En
esta primera parte Gelman hace referencia a las condiciones en las
cuales Rosas llega al poder y construye su base política como
consecuencia del fracaso de experiencias anteriores en la
construcción de este “poder simbólico” (concretamente cita la
“feliz experiencia” de Buenos Aires y su posterior fracaso al
querer implementarse las políticas unitarias en las demás
provincias).
Uno
de los factores fundamentales en el andamiaje de poder político fue
la inclusión en la vida política de los sectores populares, clases
subalternas, campesinos, etc. El gobernador supo ganarse la fidelidad
de estos grupos a partir de un conocimiento cabal de sus necesidades
y de recompensas económicas y sociales.
Por
otro lado, es importante tener en cuenta para comprender la
coyuntura, dos modificaciones políticas heredadas de los cambios
unitarios que habían completado las reformas rivadavianas: supresión
del Cabildo y constitución de una Junta de Representantes, la cual
le daba voz y voto e incluía a los campesinos a la creciente vida
política en la campaña bonaerense, y por otro lado la creación de
Jueces de Paz y Comisarías rurales, que tendrán un rol fundamental
en la rebelión de los estancieros dado que manejaban el conceso
vecinal en sus jurisdicciones.
El
autor se pregunta: ¿Qué herramientas utilizó Rosas inicialmente
para constituir la autoridad, luego de las debacles anteriores? Esta
pregunta la hará en función de haber explicado los motivos de
fracaso de la “feliz experiencia” del gobierno de Martin
Rodriguez (1821-1824) y la presidencia fugaz de Rivadavia quien no
había logrado la unión de las provincias.
La
relación con las provincias fue una de las principales tareas del
gobierno con la cual Rosas ganó la adhesión de importantes
caudillos como Estanislao López y Facundo Quiroga. Por otro lado,
logró entablar negociaciones y ganarse la adhesión con mucho
esfuerzo de los “indios amigos”, quienes fueron claves
especialmente en el contexto de invasión de las insurrecciones que
se iban a generar.
También
con las elites logra conformar buenas relaciones, grupo del cual el
formaba parte. Como consecuencia del constante empuje de la frontera
con el indio gracias a su “conquista del desierto”, ampliando la
campaña de Buenos Aires hacia el sur, logra empujar a una masa
importante de propietarios agrícolas en este territorio. Al mismo
tiempo, genera el recelo de los sectores más tradicionales de la
oligarquía criolla, ubicados en el norte de la provincia, que más
tarde ayudarán en cierta medida al General Lavalle en su invasión.
Este
consenso le dejo a Rosas gobernar sin mayores sobresaltos hasta 1835,
donde hubieron grandes cambios en el equilibro que había construido.
Capitulo
2: La crisis de 1838-1840 y la Rebelión de los Libres del Sur
El
detonante de la crisis de 1838 fue el bloqueo francés en Buenos
Aires que duró hasta fines de 1840. Sus consecuencias más
importantes fueron claras: reducción del comercio exterior y
disminución de los ingresos del Estado.
Para
hacer frente a esta crisis, el gobernador decide imponer mayores
gravámenes fiscales a los que más tenían, los estancieros, quienes
constituían una de las piedras angulares de su legitimidad lograda
por medio del clientelismo y solidaridades reciprocas. Esto genera en
el sur de Buenos Aires una importante revuelta que a pesar de haber
sido controlada rápidamente por el hermano de Juan Manuel –
Prudencio Rosas –, es el síntoma de un sistema de gobierno con
demostración de descontento que hasta ese momento no se había
mostrado: el Levantamiento de los Libres del Sur.
Este
levantamiento es también una oportunidad de otros sectores que
estaban también descontentos e intentan derrocarlo. La más
representativa es la campaña llevada por el general Lavalle que
estaba exiliado en la Banda Oriental.
Los
que participaron del golpe fueron algunos de los hacendados con mayor
poder sobre la campaña en el sur de la Provincia, que incluso eran
considerados en su conjunto como “fieles federales”. ¿Por qué
son ellos los actores sociales que llevan a cabo el levantamiento?
Gelman
hace alusión a los “cahier des dolences” tomados en la
Revolución Francesa como cuadernos con las quejas del pueblo, en
este caso como las dolencias que estaba teniendo el pueblo y
eclosionan en la rebelión.
Entre
las cargas impositivas que el gobierno lleva a cabo para paliar la
falta de divisa generada por la disminución fuerte de las
exportaciones a los grandes estancieros, encontramos la duplicación
del canon que deben pagar los arrendatarios a tierras del Estado (ley
de Enfiteusis de Mayo de 1838). Además, el pago de la Contribución
Directa que antes se daba a partir de una declaración espontanea de
los bienes, ahora se da con agentes que van a controlar lo que
efectivamente habían pronunciado los propietarios.
También
se denuncia el mal uso que hace el gobierno del dinero recaudado, el
cual dicen era utilizado “en beneficio de sus paniagudos o del
propio gobernador, descuidando sus obligaciones”. (pag. 82).
Finalmente,
con la caída en las exportaciones se da la merma del trabajo
asalariado que, junto con la presión al reclutamiento para la
militarización, dio como resultado el descontento de las clases no
propietarias.
Una
vez que la rebelión es aplacada, Rosas se da cuenta que entre sus
“fieles seguidores federales” no hay suficiente confianza y se ha
producido un quiebre. Esto llevará a tomar acciones no solo a
quienes lo habían traicionado sino también a los que se habían
mantenido neutrales en el ataque.
Capitulo
3: El fin de una ilusión. La invasión de Lavalle a Buenos Aires en
1840
El
título “el fin de la ilusión” con la campaña de Lavalle
muestra muy bien lo que habrían de demostrar los hechos: luego de un
intento de invasión a Buenos Aires de parte de Lavalle desde el
norte y que pretendía tomar la capital, se derrumba esa sensación
que había estado presente acerca de la incapacidad de imponer el
orden social y pérdida de poder en el Estado bajo el régimen
Rosista.
En
verdad, la intención había sido desde un momento que tanto la
Rebelión por el sur de los estancieros como el ataque de Lavalle por
el norte de la provincia se den de forma simultánea. Lo que sucedió
fue que le llegaron las noticias a Rosas en ambos casos, para que
tomara una reacción.
Una
de las ideas que tenía de éxito Lavalle era que se le unieran por
un lado los franceses y por otro la Banda Oriental (los exiliados
unitarios), pero ninguna de las dos situaciones se dieron.
Es
importante subrayar que a medida que Lavalle va avanzando desde el
norte de la campaña de Buenos Aires hasta Guardia de Lujan, en todas
las ciudades “sus habitantes se mostraron poseídos del mas
ardiente patriotismo” (página 135). No obstante, mientras más se
acerca a Buenos Aires, se da cuenta que cerca de la ciudad no se
encuentran tales ayudas y adhesiones a la causa. “Las fuerzas de
Lavalle comienzan a sentir la indiferencia primero y luego la
creciente hostilidad de la población” (pagina 142). En este
contexto es que decide volver sobre sus pasos, pero se ve acorralado
desde el norte por las fuerzas federales.
La
ilusión de que el régimen de Rosas podía ser derrocado, que se
había generado por el debilitamiento por el bloqueo Francés,
Lavalle lo toma e intenta realizarlo pero se topa con la falta de
apoyo tanto de los franceses como del resto de sus aliados unitarios.
Además, Lavalle contaba con la reacción a favor de la causa de la
población local que jamás sucedió. Según los seguidores de
General, porque “los hacen seguir al Restaurador o más bien
someterse a él por temor o conveniencia” (página 158).
Conclusiones
Luego
de la crisis y para volver a instituir el orden, Rosas da cuenta que
las redes de solidaridad y apoyo que había construido deben ser
revisadas, sobre todo con aquellos sectores que habían participado
tanto de la invasión de Lavalle como del levantamiento de los Libres
del Sur. Por un lado, inicia una campaña de fuerte coacción contra
los sectores de la elite, ampliando el aparato represivo del Estado.
Aplicó también como instrumento de gobierno para eliminar enemigos,
disciplinar disidentes, advertir a los irresolutos y también para
controlar a sus propios partidarios a la Sociedad Popular
Restauradora y su brazo armado -La Mazorca-.
Con
la agudización del discurso rosista/federal “hasta limites casi
agobiantes” (pagina 186), otra de las movidas clave tiene que ver
con la destitución y el reordenamiento administrativo (especialmente
con los Jueces de Paz) o depuración del sistema con personas que
habían demostrado se fieles seguidores al Rosismo durante el
conflicto aquí analizado. Con esto se produce una renovación del
personal bastante notable. Conjuntamente modifica el mapa político
de la provincia dividido hasta ese momento en 4 regiones llegando a
13 nuevas jurisdicciones.
Gelman
finaliza el ensayo dejando la idea de que Rosas durante la década
del `40 intenta de a poco tender un puente con el sector de la elite
para amigarse con ellos y que del otro lado se dan cuenta que el
régimen “algo de bueno tiene” (pagina 196).
Comentarios
El
ensayo creo que apunta a la construcción del régimen Rosista tanto
en términos de coacción y violencia como en base a solidaridades y
clientelismos políticos con todos los sectores (elites, indígenas,
clases populares y negros esclavos). No obstante, me parece que
Gelman quiere dejar en claro el peso que tiene la violencia en el
territorio como fundamento de la legitimidad de un Estado. En la
introducción, citando a Weber entiende que “el Estado es una
relación de dominio de hombres sobre hombres basada en el medio de
la coacción legitima (es decir, considerada legitima). Asì pues,
para que subsista es menester que los hombres dominados se sometan a
la autoridad de los que dominan en cada caso” (pagina 10).
De
todos modos, si bien la argumentación cierra hay algunos vacíos en
puntos clave. Aunque utiliza muchas fuentes de época como cartas y
relatos de primera mano, junto con investigaciones de otros colegas
(como por ejemplo, da a entender el rol que tienen las clases
subalternas como elementos que empiezan a funcionar con conciencia de
que forman parte de un grupo social determinado), no hace demasiada
referencia a lo que es la coyuntura internacional, es decir, a los
motivos concretos por los cuales se da el bloqueo francés y cual es
su relación con Lavalle. Tampoco hay una profundización sobre
porque no llegan los franceses (ni los aliados de la Banda Oriental)
a dar su apoyo.
Por
otro lado, si bien los grupos o clases subalternas forman parte
“conciente” del proceso revolucionario, a lo largo del texto los
ubica como dependientes de los movimientos de la elite que los
dominaba, es decir, como sujetos pasivos del proceso.
Lo
que se entiende luego de la coyuntura aquí analizada es que el
régimen de Rosas vuelve al poder gracias a la violencia exacerbada
hacia los que no se declaraban como fieles a la causa federal. Rosas
usó el terror como instrumento de gobierno, para eliminar enemigos,
para disciplinar disidentes, para advertir a los irresolutos y,
finalmente, para controlar a sus propios partidarios.
En
última instancia, se le puede llegar a hacer una crítica al autor
partiendo de lo que entiende por Estado. Me parece que en el caso de
Rosas, la legitimación si bien estaba basada en la violencia
mayoritariamente según lo muestra Gelman, no es la misma
interpretación de un Estado en ese momento que ahora. La
sacralización de la causa federal es más parecida a un Estado como
Cuba (salvando el anacronismo) es decir, un Estado unipartidista sin
ningún tipo de disidencia política. Mi pregunta entonces es en que
tipo de Estado concreto está pensando Gelman cuando toma a Weber
como base para su explicación.
Finalmente,
me resulto muy interesante leer sobre todo la política que Rosas
aplica en cuanto a la enfiteusis de duplicar el canon a los
arrendatarios y de ese modo poner el peso de la falta de recursos en
la tierra en ellos. Es la misma medida que nuestra presidenta tomo
(entre otras y salvando las distancias) al tener problemas de caja.